Legislatura Municipal de San Juan, P.R.

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En la Sesión Ordinaria del 24 de septiembre de 2001, la Asamblea Municipal aprobó el Proyecto de Ordenanza Núm. 104, Serie 2000-2001, que adoptó la Codificación de Legislación del Municipio de San Juan. Esta medida organiza por materias la voluminosa legislación municipal, estableciendo varios Códigos temáticos que simplifican el acceso a la reglamentación y legislación promulgada en el Municipio de San Juan.
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Breve Historia del Desarrollo Urbano
de la Ciudad de San Juan Bautista,
Ciudad Capital de Puerto Rico

Los orígenes de San Juan se remontan al año 1508. A finales de este año, Don Juan Ponce de León recibió la orden del gobernador de la Española, el fraile Nicolás de Ovando, para fundar a Caparra, el primer albergue de gobierno establecido en la Isla, en reconocimiento a una ciudad extremeña muy famosa desde la era romana.

Caparra se estableció en la costa Norte de la Isla frente al lugar donde hoy se encuentra la Capital. Las condiciones insalubres y la inaccesibilidad del lugar ocasionaron el traslado hacia la Isleta de la capital, donde tuvo asiento definitivo en 1521. La primitiva Isla de Borinquen y luego de San Juan Bautista, vino a llamarse oficialmente con el correr de los años: “Isla de Puerto Rico” y su capital “San Juan”. Este cambio de nombre entre Isla y ciudad capital empieza a mencionarse a partir del emplazamiento oficial de la nueva ciudad. Por mediación de una bula del Papa Julio XI en 1511, se consagra a la Capital con el título de “Ciudad de San Juan”; correspondiéndole así, San Juan Bautista como el Santo Patrón.

Al inicio de su fundación, la Isleta contaba con 80 casas, algunas hechas de cantería o tapias con techos de tejas, pero la mayoría eran de madera techadas de paja o yagua. Tendría como sus primeras autoridades municipales a Don Pedro Moreno, Alcalde; Don Diego Villalobos, Tesorero; Don Juan Sánchez, Contador; Don García Troche, Alcaide de la Fortaleza y Don Blás de Villasante, Escribano de Minas.

El centro de actividades cívicas del viejo San Juan se hallaba situado, casi desde su fundación y durante todo el resto del siglo XVI, alrededor de la Plaza Mayor, también conocida entonces como Plaza de las Monjas, que tenía a su frente la Catedral y el Obispado; en su parte Sur el Cabildo o Casa Rey con su cárcel, y en su lado Oeste el desembarcadero.

Don Adolfo de Hostos en su libro HISTORIA DE SAN JUAN, CIUDAD AMURALLADA, describe el aspecto que ofrecía la capital durante el primer tercio del siglo XVI: “las calles y la única plaza, sin pavimentación ni aceras, permanecían enyerbadas”.

La construcción de la Casa Blanca, destinada para la familla de Ponce de León, comenzó en el 1523, por orden del emperador Carlos V. Esta fue supervisada por el señor Don Juan García Troche, quien era cuñado de Don Juan Ponce de León. En 1539, un huracán la destruyó y fue reconstruida en el 1540.

Al poco tiempo del traslado y consagración del Obispo de Santo Domingo, Sebastián Ramírez de Fuenlean en 1528, se comenzó a erigir en la Isleta la Catedral de San Juan. Originalmente de madera, fue destruida por el huracán del 1539. El cabildo eclesiástico resolvió acometer su nueva construcción para el 1540, terminándose en el año 1587, coincidiendo con el retiro del Obispo Diego de Salamanca.

Entre los años 1533 y 1544, se comenzó el programa para la defensa de la ciudad, mediante la construcción del fuerte que sucesivamente se conocería por La Fuerza, La Fuerza Vieja y finalmente como La Fortaleza de Santa Catalina. La primera etapa de su construcción fue terminada el 25 de mayo de 1540, aunque por su pobre ubicación estratégica, en 1539 se iniciaron las obras del Fuerte San Felipe del Morro; localizado al extremo Oeste de la Isleta, sobre el promontorio que domina la entrada de la bahía. El Morro sufre reformas y se le añaden baluartes a través de los años, hasta el 1776, cuando adquiere su fisonomía definitiva.

Otras estructuras defensivas que fueron construidas en el siglo XVI fueron el Baluarte de Santa Elena, que fuera reconstruido durante los años 1591 y 1598; una plataforma de artillería, que se llamaría más tarde la Batería de San Germán; un muro almenado con su puerta para proteger la Caleta de Santa Catalina, y un fortín en la puerta Escambrón.

La primera facilidad de asistencia médica de la ciudad se conoció como el hospitalillo de la “Concepción de Nuestra Señora”, el cual fue fundado en 1524. Se conoce también el de San Alfonso, fundado por el Obispo Manso, pero cuya fecha es desconocida porque probablemente fue improvisado recién trasladada la capital a la Isleta.

El 22 de noviembre de 1595, Sir Francis Drake atacó la Isla con el fin de apoderarse de un gran tesoro destinado a la Corona de España. El Rey Felipe II, conocedor de los planes de Drake, avisó oportunamente al Gobernador de Puerto Rico. Después de tres días de combate y muchas bajas, Sir Francis Drake y sus hombres se retiran sin poder apresar el botín.

Isabel de Inglaterra negó la derrota de Sir Francis Drake y envió a otro de sus corsarios a atacar la Isla. El 6 de junio de 1598, el inglés George Clifford, Conde de Cumberland, desembarcó por Cangrejos y atacó la ciudad; resultando la primera batalla en una victoria española. Días después, él comandante inglés se había apoderado de la Isla. Un brote de disentería entre sus soldados le hizo abandonarla al cabo de tres (3) meses de haberla ocupado.

Estos ataques delinean los contornos que habría de tener la Ciudad de San Juan, que para el 1604 contaba con 300 casas, 120 bohíos y 1600 habitantes reconocidos como vecinos, más unos 2,000 negros y mulatos. En esta época podrían mencionarse cuatro calles y caletas bien trazadas, dispuestas de Norte a Sur: El Santo Cristo y Recinto Oeste; de Este a Oeste: la Caleta de San Juan y la Caleta de las Monjas. De hecho, el factor determinante para el crecimiento de la ciudad, especialmente durante los siglos XVII y XVIII, resultó ser su localización geográfica privilegiada que resultó ser estratégica desde el punto de vista militar. Es por esta razón que la Corona española ordenó la construcción de fortalezas de grandes proporciones y que el Rey Felipe IV de España ordenara el amurallamiento de la ciudad en el 1634, durante la Gobernación de Enrique de Sotomayor. Estos trabajos se dieron por concluidos en el 1641.

El 25 de septiembre de 1625, una escuadra de navíos holandeses, algunos de los cuales desplazaban hasta 500 toneladas, atacó a la Isla. Estaba al mando el General Hendricks, conocido por Balduino Enrico. La escuadra completa entró por la bahía bajo fuego directo de los cañones, pero logro pasar casi ilesa. La ciudad fue ocupada y saqueada por los holandeses, quienes al cabo de un mes y medio la abandonaron, no sin antes quemarla. La retirada no fue fácil, pues bajo el fuego de los cañones del Morro, la primera nave encalló en la entrada de la bahía, entorpeciendo la salida de las demás.

Para el 1783 el círculo amurallado de la ciudad se había cerrado por el lado Norte, la muralla de circunvalación medía aproximadamente tres millas a la redonda. Contaba a su final con seis puertas artilladas de renombre histórico, que ponían en comunicación con el exterior a los vecinos de la ciudad amurallada. El área conocida como la Muralla Real tenía tres puertas principales - Puerta de Santiago, Puerta de San Justo y Puerta de San Juan – que estaban coronadas con escudos de España labrados en piedra, provistas de matacanes, rondas garitas, plazas traseras y sus correspondientes obras defensivas. El resto de la muralla tenía las otras tres: Puerta de España, Puerta de San José y Puerta de Santo Tomás. Estas últimas dos dando al cementerio y al matadero.

En 1777, se terminó la construcción del Castillo San Cristóbal y en 1783 se estableció el Correo de Postas, utilizando para ello las milicias de caballería. De acuerdo con lo escrito por el fraile Iñigo Abad: “el siglo XVII contempla a San Juan como una ciudad española de caracteres tan perfectamente definidos como pocas veces fuera logrado en América por la política colonial hispana”.

El 18 de abril de 1797, la Isla fue atacada nuevamente por una flota de barcos ingleses bajo el comando del Teniente General Ralph Abercromby, dando pie a la conocida leyenda de La Rogativa. Luego de trece días de intensas batallas, los españoles diseñan una estrategia basada en atacar al enemigo por la retaguardia, con resultados exitosos. Abercromby, luego de sufrir una baja de unos 225 soldados, ordenó la retirada.

Los acontecimientos políticos ocurridos en la Cuenca del Caribe a finales del siglo XVIII y principios del XIX, contribuyeron al aumento poblacional de San Juan. A la ciudad se incorporan nuevos factores humanos que habrían de contribuir a su desarrollo, entre los que destacan la llegada de franceses fugitivos de la revolución de Haití en 1791; migraciones de franceses entre los años 1603 y 1811; migración de españoles y criollos de Santo Domingo que abandonaron sus tierras al cederse a Francia la parte española en 1795; migración de españoles procedentes de Louisiana cuando la Francia la vende a los Estados Unidos en 1803; y la migración de españoles originarios de Venezuela que la abandonaron precipitadamente a virtud de los decretos de Simón Bolívar en 1813. A éstos se le añaden los miles de africanos traídos a Puerto Rico por los tratantes de esclavos.

En 1845, la Ciudad de San Juan tenía alrededor de mil casas, hechas en piedra y ladrillos con cisternas y aljibes, y las casuchas o bohíos de gente pobre que había en los barrios comenzaban a desaparecer. En 1897, las 900 a 1,000 casas que formaban el casco de San Juan comprendían casi un área de 250,000 metros cuadrados. En los suburbios, sus 822 viviendas y edificios, con raras excepciones, estaban construidas de Madera. La ciudad estaba muy poblada, contaba con más de 12,000 habitantes. El distrito de la Capital se componía de los barrios siguientes: San Francisco, San Juan, Santo Domingo, Santa Bárbara, Puerta de Tierra y la Puntilla. En el 1846 surgieron San Sebastián, La Marina y Ballajá. En el 1888, se ampliaron los límites del Barrio La Puntilla hasta comprender la Carbonera. El Recinto Sur fue mejorado notablemente en 1885 para convertirla en una espaciosa calle que conducía hasta Puerta de Tierra.

La falta de higiene, el aumento poblacional y las condiciones de hacinamiento dentro de la ciudad amurallada fomentaron el desarrollo del sector residencial Puerta de Tierra. En 1846, un censo del área enumeró 58 casas y 223 personas. No es hasta el 3 de marzo de 1865, que el gobierno municipal aprueba la resolución donde se disponía la expansión de San Juan por Puerta de Tierra, permitiendo el desarrollo urbano continuo. Durante la segunda mitad del siglo XIX, Puerta de Tierra se caracterizó por ser el hábitat de una comunidad obrera creciente.

En Cangrejos (Santurce), se evidenció un crecimiento suburbano alineado con la carretera central, la línea del tranvía y más tarde con la del Ferrocarril. El crecimiento de Santurce era tal que en 1882, el cabildo de San Juan ordenó al arquitecto municipal que trazara el plano de urbanización de dicho barrio.

Para San Juan, el siglo XIX cierra con un ataque de la Marina de los Estados Unidos, como consecuencia de haber estallado la guerra Hispanoamericana el 21 de abril de 1898. Ochos días después, el puerto fue sometido a un bloqueo intermitente por los cruceros auxiliares de la escuadra americana, Saint Paul, Yale y Saint Louis. El 10 de mayo de 1898, desde el Fuerte de San Cristóbal se disparó un cañonazo hacia el crucero Yale, el primero en la defensa de la plaza. El día 12 abrió fuego contra la ciudad el crucero lowa, que fue contestado por las baterías del Fuerte San Cristóbal, seguidas por las restantes fortificaciones españolas de la Capital. Los daños ocasionados a los edificios públicos y casas particulares fueron de escasa consideración, pues era evidente que el almirante Sampson de la armada americana sólo se proponía llevar a cabo un reconocimiento.

Mientras esto ocurría en la bahía y costas de San Juan, el ejército americano bajo las órdenes del General Nelson A. Miles, desembarcaba en Guánica, logrando sin grandes contratiempos la ocupación de la Isla.

Con la derrota de España el 13 de agosto de 1898, cesan las hostilidades del ejército americano en todos los fuertes. El 18 de octubre de 1898, se celebra en La Fortaleza la ceremonia simbólica del traspaso de la soberanía de la Isla de Puerto Rico a la de los Estados Unidos de América.

En sus orígenes, San Juan emanó de una pobreza extrema. La ciudad fue considerada por el régimen español como un puesto militar y apenas recibió estímulo para el desarrollo de sus riquezas agrícolas y minerales. La milicia acaparó los recursos disponibles, desatendiendo la población en general. A mediados del siglo XVII, comenzó el auge económico, fomentado por la Compañía de Barcelona y en menor medida, por convertirse San Juan en punto de escala y distribución de los esclavos destinados a Venezuela.

Durante los siglos XVII y XVIII, las transacciones comerciales entre España y Puerto Rico eran casi inexistentes. La situación empeoró con la prohibición de comercio con naciones extranjeras, que aumentó el aislamiento material e intelectual de la ciudad durante la era colonial Española. Sin embargo, en el siglo XIX, con las gestiones del Intendente Ramírez, la condición económica de San Juan y el resto de la Isla comenzó a mejorar. Gracias a éste, se inauguró en forma progresiva el comercio con barcos de otras naciones y se estableció el arancel aduanero, a fin de favorecer el mayor desarrollo comercial e industrial. Asimismo, se creó la Junta de Fomento y Comercio de Puerto Rico, que habría de propiciar un auge económico notable de la Isla. Durante esa época, se establecieron las primeras entidades de crediticias: el Banco Español (1890), el Banco Popular (1893) y el Banco Territorial y Agrícola (1894). Como consecuencia del cambio de soberanía, al comienzo del siglo XX, se instalaron en San Juan, además, sucursales de múltiples bancos extranjeros.

El desarrollo de la Capital durante el siglo XX fue realmente espectacular, habiendo aumentado considerablemente su población y alcanzado un auge económico de gran magnitud. A partir de 1917, al liberarse la condición política del país con la Ley Jones, que a la vez trajo estabilidad al otorgar la ciudadanía americana, San Juan cobró nuevos bríos y comenzó a desarrollarse con creciente vigor. La calle Tetuán se convirtió en un centro de intensa actividad bancaria y financiera. La escuela de medicina tropical fue fundada en 1926, como entidad Autónoma de la Universidad de Puerto Rico. En 1929, se construyó el Capitolio, donde se alojan la Cámara de Representantes y el Senado de Puerto Rico.

La ciudad había despertado de su letargo, llenándose de vehículos, calles congestionadas, comercios atractivos, hoteles lujosos y hermosas urbanizaciones. En la actualidad, el municipio de San Juan cuenta con medio millar de instalaciones fabriles, que comprenden los más diversos giros y actividades, tales como alimentos, productos de metal, imprentas, ropa, productos químicos, madera, goma, plásticos, maquinarias eléctricas, tabacaleras y otras

Hoy, la Ciudad de San Juan es el centro de toda actividad económica y comercial en Puerto Rico. En San Juan tienen sus oficinas centrales las empresas que operan en el país, al igual que todos los bancos, entidades aseguradoras y oficinas de crédito y servicios. La gran mayoría de las agencias del gobierno tienen sus oficinas centrales en San Juan. Por su bahía, entra la mayor parte de los productos importados que consume el país. En San Juan se encuentran la mayoría de los empleos y el mayor movimiento comercial-financiero y de servicios de Puerto Rico. Todo esto explica como la Ciudad de San Juan, Capital de Puerto Rico, se ha convertido en la atractiva, próspera y populosa urbe que es hoy.






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